viernes, 5 de julio de 2013

POTENCIAL PRODUCTIVO DE LOS CERDOS CRIOLLOS COLOMBIANOS

La carne de cerdo ocupa un lugar más importante cada día en la dieta de los colombianos. Hoy dos de cada tres hogares la prefieren sobre las otras carnes, en su orden, res, pollo y pescado. 
El cerdo criollo representa menos del 1% de la población nacional de cerdos; aún falta conocer mucho de él en detalle: la calidad de su canal, la resistencia o tolerancia natural a enfermedades y parásitos, la respuesta a cruzamientos con razas mejoradas e híbridos comerciales y mucha información adicional que le dé un valor agregado a este producto. 
Hasta muy avanzado el siglo XX, décadas del sesenta y setenta, el cerdo preferido era graso, robusto y de conformación redondeada, “como una bolita”, lo cual se consideraba signo de vitalidad. 
En los últimos años, sin embargo, con el tabú del colesterol y el crecimiento de la población porcina escasa en grasa dorsal (light), además de las condiciones artificiales y extremadamente costosas de manejo, el cerdo criollo escasamente sobrevive y a la grasa le falta poco para ser considerada veneno. 
Las poblaciones de cerdo criollo que maneja y administra la Corporación Colombiana de Investigación agropecuaria, CORPOICA, en convenio con el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA y el Ministerio de Agricultura y 
Desarrollo Rural, MADR, se conocen como Bancos de Germoplasma y son: el Zungo (o Costeño o Pelao) que se tiene en el Centro de Investigación (C. I.) Turipana, cerca de Montería, Córdoba, el Casco de Mula que se conserva en el C. I. La Libertad, en Villavicencio, Meta y el Sampedreño, en la Estación 
Experimental (E. E.) El Nus, en San José del Nus, San Roque, Antioquia. 
Estas poblaciones son apoyadas por el MADR porque reconoce el alto riesgo de extinción en que se encuentran y el amplio potencial de aprovechamiento futuro: en cruzamientos comerciales para sistemas tradicionales y en pastoreo, por la calidad e inocuidad de sus productos, en jamones y otros derivados con valor agregado, en investigaciones para xenotransplantes (entrega de órganos para seres humanos) y otras muchas aplicaciones. 




La industria de carne de cerdo en Colombia.

El mercadeo de la carne porcina en Colombia (Asoporcicultores, 2000) según el cual, entre los actores del mercado de la carne de cerdo en el país, se encuentran los productores de cerdo en pie en sus variadas formas como cerdas de cría, lechones y cerdo cebado; los acopiadores locales o mayoristas y los transportadores del animal vivo; las plantas de sacrificio y beneficio; los despostadores y/o comercializadores; los detallistas (famas, plazas de mercado, y demás puntos de venta en general); los demandantes del producto entre los que se cuentan la industria e instituciones, los supermercados, restaurantes, tiendas especializadas, etc. y el consumidor final (Diagrama 1).

DIAGRAMA 1. ESTRUCTURA DE LA INDUSTRIA DE CARNE DE CERDO

EL CERDO LIGHT LLEGÓ PARA QUEDARSE EN EL CONSUMO


  • El consumo balanceado de la carne de cerdo es toda una alternativa nutricional muy recomendable para la salud, dijo el consejero de la Asociación de Porcicultores de Zapopan
    ZAPOPAN, JALISCO.- Hace quince años, un cerdo que se destinaba al consumo humano generaba un rendimiento máximo de 43 por ciento de su peso en canal (trozos de carne). Actualmente este indicador se ha disparado hasta 55 por ciento, lo que significa que cada más vez se ha avanzado en reducir el contenido de la grasa del cuerpo de los cerdos en respuesta a la tendencia del consumo que pide animales de carne magra o con la menor gordura posible.

    Al respecto, el consejero de la Asociación de Porcicultores de Zapopan, Ramiro Martín Barba destacó que definitivamente la porcicultura ha cumplido con el cometido de aportar “un cerdo light” en forma natural a través del mejoramiento genético, lo que en el caso del puerco ha supuesto el éxito en las cruzas de las razas, sobre todo las de origen europeo.

    Por lo mismo, indicó que el consumo balanceado de la carne de cerdo es toda una alternativa nutricional muy recomendable para la salud, como se observa con su alta demanda en países de primer mundo, como Norteamérica, Europa y Japón, por citar algunos.

    Insistió en que el cerdo de carne magra es resultado del mejoramiento genético, aunque en los años recientes también se tiene el auxilio de sustancias reductoras de la grasa autorizadas como inocuas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), como es el caso del producto conocido como ractopamina.
    • Este tipo de cerdo es resultado de cruzas genéticas



El cerdo entró a la onda "light"

En los últimos meses, el porcino se ah convertido en el rey en los hogares colombianos, aunque muchos lo creen peligroso. La industria busca cambiar la cara del ‘chancho’ 

Muy seguramente usted será uno de los millones de colombianos que consumirán las 22.000 toneladas de carne de cerdo que se servirán en las mesas de los hogares de todo el país durante las fiestas de Navidad y fin de año. 


Y probablemente en enero, después de degustar el jamón, el lomo ahumado, los perniles o la lechona, pensará que cometió un ‘pecado capital’ que le costará unos cuantos kilos de más. 


Pero lo que usted y muchos colombianos desconocen es que el cerdo ya no es ese manjar peligroso que sólo se puede comer dos o tres veces por año. Por cuenta de los cambios profundos que se están dado en la industria porcícola nacional, el cerdo se metió de lleno en la onda de los alimentos ‘light’ y su carne ya no se puede considerar sinónimo de obesidad o enfermedad. 


Esos cambios fueron gestados por los mismos criadores de cerdo, y se complementaron luego con una estricta reglamentación del Ministerio de Agricultura que busca acabar con la cría y comercialización informal que existió durante décadas en el país. 


Así, los porcicultores que operan dentro de los canales formales crían a sus cerdos con estándares internacionales de calidad: los animales están siempre en locaciones amplias, libres de suciedad; cuentan con vigilancia permanente de un médico veterionario, y reciben una alimentación basada exclusivamente en concentrado y agua potable. En su corta vida, estos cerdos ni siquiera llegan a oler las sobras de comida con que eran alimentados sus antepasados. 


Los resultados saltan a la vista. Hace quince años un cerdo podía tener en su carne una capa de 20 milímetros de grasa, pero hoy la proporción es de 12 milímetros, cifra que se considera como la línea límite para un porcino. 


“Un menor contenido de grasa le haría perder el sabor característico a este tipo de carne”, indica Felipe Ayalde, propietario de la granja porcícola La Cruz, en El Cerrito. 


Por Zulma Lucía Cuervo Plazas, reportera de El País 




Bibliografia: http://historico.elpais.com.co/paisonline/notas/Diciembre232007/cerdo.html